He venido varias veces a escribir en estos días, pero no sale nada... Como todo miércoles, pareciera ser más fácil hacerlo en los días en que cumpliría semanas, como un acto sagrado hasta que ya pierda el sentido de venir hasta acá y vea que este duelo va cerrando.
En este mes me tocó vivir el día de la madre sin ser considerada como tal. Vivirlo y pasarlo fue como desbloquear una etapa de un juego de video frío y cargado de indiferencia. Menos mal que estuve en casa, en mi refugio preferido, en mi nido, en mi propia cuna. Recibí saludos contados con los dedos de una mano, pero fueron lo más lindos y significativos.
Soñé con estrellas el día previo a la celebración del día de la madre y eso para mí es un saludo de Mailén. Mi pequeña niña de 4 meses de gestación que llenó mi vida de alegrías, de esperanza e ilusión, de planes que jamás me pasé por la cabeza, de plantearme la maternidad como un hecho y por sobre todo de ser quién me mostró que soy una persona capaz de amar más que a mí misma. Eso se lo agradeceré siempre a mi nena bella, que no sé si es ángel aún, que no sé si está en el cielo o en el todo, pero sí sé que existió en mi útero, vivió viajes lindos con nosotros sus padres, con su tío y sus abuelos maternos. Comió todas las frutas ricas de la estación en verano, sintió el calor del atardecer a través de mi panza, alcanzó a conocer lo que es el yoga y demostró llenarnos de motivación día a día, entre muchas otras cosas y experiencias que sé que se fueron con ella. Además de darme evidencias de su incesante resistencia, fortaleza y tezón, que entregó el último día que estuvimos juntas. Me dejó la tranquilidad de que así como la imaginé, ella fue... Disfrutó, vivió pegadita a mí y luchó hasta el final con toda la fortaleza que ambos padres hemos demostrado en la vida para salir adelante. Fue la mejor versión de ambos hasta ahora.
En mayo han habido días malos también, en los cuales no paré de llorar, de bramar otra vez, de llorar no por extrañar sino por tristeza, por decepción, por darme cuenta que amistades de años no han sido capaces de preguntarme o preguntarle a mi marido como hemos estado o como nos sentimos, en donde siento que parece que para las amistades de ese tipo perder un bebé es como "siga participando" cuando en lo real en lo que se vive, es perder un hijo o hija, es la muerte de un hijo... No es una cosa que sale por tu vagina y se va como si fuera el período, lamento ser tan gráfica pero pareciera que así lo ven, como un período más y que una da vuelta la página y vamos por más... cero tino, cero cuidado, peor aun ni siquiera acercarse! o levantar el teléfono!!! Carajo qué hermosas amigas tengo Dios mío! Sinceramente me he puesto a pensar que gente así en mi vida, no suma... Y que si sienten mi distancia, aquí está el por qué...
(Sé que a estas alturas no debería darle cabida, pero no perdono tal falta de amor y apoyo, siempre me he esforzado en ser buena amiga, en respetar cuando ellas no quieren alguien cerca o por lo menos mi presencia, y sé que en su momento, respetaron mi distancia, pero a casi tres meses, "pegate en la cabeza y reacciona..." o sea que si me mato ni se enteran, entienden?)
... Ya serán 3 meses el próximo 3, vendrá la semana de prueba para J. de vivir el famoso día del padre, sintiéndose padre pero que para el resto no lo es, considerando que es más papá que cualquier otro que termina siendo un patán o cobarde por dejar a sus hijos sin amor paternal y sin responsabilizarse por ellos, que los quieren un rato y luego no, que los piden abortar y luego asumen una paternidad a medias, mi marido es más padre que cualquier cretino de esos.
En este tiempo he seguido conociendo historias de otras mamás que han pasado por lo mismo que yo, pero ahora a través de instagram encontré varias vivencias que tienen rostro por decir de alguna manera, madres y padres que luego de este infierno han iniciado la búsqueda con valentía y convicción de que esta vez vendrá el embarazo que se encamine de forma adecuada y que permita vivir la maternidad y paternidad de la manera en que la imaginan y desean. En mi caso, tomaré un camino más lento, mi sanación la tomaré con mayor lentitud... Admiro a las mujeres que tienen esa valentía de retomar el camino a la maternidad, no es fácil comenzar otra vez, no es fácil olvidar, no es fácil saber que la inocencia del embarazo sin perdida se ve más lejana y recuperarla, insisto, es puro coraje, no digo que no lo tenga, pero soy como las tortugas en todo sentido, lo prefiero así, para tomar más conciencia de mis ritmos y proceso.
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