... Yo sabía que era el posible CD, nunca lo quise ver hasta que lo encontré hoy buscando otras cosas... el CD es del jueves 2 de marzo cuando ese día fui al trabajo toda ilusionada que todo estaba bien y había solicitado permiso administrativo para ir a conocer a quien tendría en mi panza, niña o niño, a través de una ecografía. Lo recuerdo y aún me contacta con la ternura del momento, seguro la última vez que sentiré ternura con la inocencia del embarazo común y corriente, del embarazo que sale así de sorpresa y que no requiere tratamientos y esfuerzos. Ese que no se planifica y que sorprende gratamente. Que ilusiona y que te enamora de forma desordenada, que te altera los planes y te los vuelve a armar... Esto lo digo porque sé que muchas sin pasar por lo que pasé, vivieron o viven embarazos con temor, con miedo a la muerte... con miedo a empezar de cero...
Y me atrevo a contar sobre el CD, en la ecografía Mailén se movía algo, pero lo hacía, se veía sentadita, podálica, con la inocencia a full, con la misma que yo tenía segundos antes de que me dijera el médico que estaba el desastre de mi vida, el peor de los desordenes... Su corazón latía a una frecuencia un poco más baja de lo que acostumbraba, y sólo se distingue, su silueta, su cerebro y su pequeño corazón...
Llevo sin ella más tiempo del que ella estuvo conmigo acá en mi panza, panza que a ratos observo y la siento tan vacía. Miro hacia atrás y hago una película en mi cabeza de lo que ha pasado, no tengo problemas en contar lo que me ocurrió porque como dicen por ahí me importa que la gente no sólo lo sepa, sino porque nadie habla de las perdidas, "de los abortos", y más que el procedimiento en sí, es lo que queda y lo que no queda de todo ello.
Recuerdo los días de llantos desgarrados mirando desde el balcón hacia al hospital en donde nos separamos para siempre. Hay días en que seguro nadie, ni mi madre, sabe cuanto he gritado y llorado por ella, cuando ya sientes que los ojos están hundidos de tanto llorar, donde los párpados no dan más de hinchados, donde el corazón está seco, donde la pena es insostenible en el cuerpo... Lo he dicho, la lloraré todo lo que sea necesario, aunque las personas me digan "Ya! no te pongas mal, no te pongas triste por favor!" Aunque mis lágrimas sigan siendo ignoradas, me da lo mismo... la verdad es que después de que la muerte es el siguiente paso que toma un hijo o hija, les aseguro que da lo mismo cualquier cosa que te digan, absolutamente cualquier cosa.
Ahora para qué hablar de bebés arcoíris... No sé de eso aún, menos lo dire cuando ocurra, con estas cosas una se pone mucho más celosa de la vida y de las cosas buenas que le pasan.
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