El título es porque desde el martes me siento como el día que me sedaron, es la analogía del sueño que tuve cuando me tuvieron en el pabellón. Siento que estos días he caminado por esos tuneles de colores que parecían montaña rusa mientras ya saben... El martes fui al doc, fue un amor, Orlandi siempre es un amor, no tengo comentarios feos de él, es un hombre que valora el historial de toda mujer, del universal de mujer la verdad... Habla de la capacidad que tenemos, de lo lindo que son los partos naturales, con mi esposo ajajaja estamos enamorados de ese hombre. Y esta vez no dejó de ser quien es como ser humano, tuvimos una conversación que me detuvo, que me ordenó, que ayudó a echarle bálsamo a la herida, que validó mi dolor... Fue tan respetuoso, tan cuidadoso que no dejo de dejarlo en visto, porque en la medicina actual encontrar profesionales así es tan difícil.
Han sido días por eso de sedación, no es mala esta sedación, no es intervencionista como la del pabellón, es como un paréntesis... He leído el libro que me enviaron mis amigos "Voces Olvidadas", de forma pausada, sin la ansiedad de los primeros días en que me devoré, sí así devoré el libro "La cuna vacía" y lo lloré entre páginas y páginas. El regalo que me han hecho mis amigos, lo he apreciado tanto que lo voy digiriendo de a pocos, así como será este proceso, lento de cicatrización...
La cuna vacía me ha llevado a adentrarme en un foro "Superando un aborto" (SUA). Es un lugar de mucha información, mucha mucha, contención a distancia, testimonios, cosas por las que se pasa en esta etapa. Es un lugar que está lleno de valentía, pero muy protegido, al que si quieres ser parte debes registrarte y cumplir con reglas y normas que tienen mucho que ver con el respeto por cada de una de las personas que estamos ahí, contando, preguntando, tratando de asimilar todo lo que ocurrió y que pasa en el día a día. En base a ese foro se realizó el libro la cuna vacía. Sumergirse en la información que se necesita es realmente una ventana a no sólo encontrar respuestas, sino también a alivianar la carga que lleva nuestra alma.
Por otro lado, la gente ya está preguntándome "Y cuándo te pones en campaña nuevamente?" y yo ya he comenzado a contestar con monosílabos y a ser una yegua pesada que toma su librito y sigue leyendo. Es estúpido que sigamos creyendo que hay que pasar por algo así para comprender el dolor ajeno, por último no digan ese tipo de cosas, el silencio en estos casos vale oro, de verdad... Un "Lo siento mucho" lo considero mucho más legítimo que cualquier comentario innecesario... Últimamente mis oídos están selectivos y ha sido lo mejor que me ha tocado aprender en este tiempo, lo tomo como un acto de madurez que quiero preservar por el resto de mi vida.
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