Cada miércoles para mí y Mailén eran importantes, cumplíamos semanas juntas. Hoy cumpliríamos 24.
Ahora los miércoles son un día libre del trabajo formal que sirve para hacer cosas en casa, para estar sola, para salir, para recordarla entre otras cosas más, como escribir aquí. También es un día para permitirme hundirme en la tristeza, en la rabia, refugiarme en la soledad, lejos de las "obligaciones neuróticas"... Porque ha sido necesario, porque es parte de este duelo... Un duelo que nunca imaginé, que no pensé que podría irrumpir en mi vida tal partida, destruyendo tanto castillo de arena que una se crea hermosamente, enamorada desde el momento que te vives embarazada y como mamá.
A veces miro hacia atrás y digo: ¡qué ilusa!, pero luego digo: no había forma, como dijo el doc nos enamoramos y cuando una está inundada de amor, no tiene tiempo para estar llenándose de preocupaciones que nadie desea que lleguen... Por lo mismo a veces me pongo a pensar que soy la peor compañía para una embarazada que está ilusionada y feliz. Es tanto que en ocasiones he preferido tomar distancia, enfocarme en otras cosas, ni siquiera subir la mirada para verlas y para qué imaginar de hablar sobre lo que me ocurrió... Por lo mismo a veces me siento como una "yeta" y mejor me quedo en silencio y vivo esto conmigo, con mi marido y se cierra el caso. Se siente como si fueras a contagiarlas de una maldición o alguna huevada similar.
Hace un rato, me crucé con una en una vereda y sentí estar fuera de foco y no es malo, creo que hasta alivio sentí porque hace unas semanas seguramente pensaría en lo suertuda que es la mujer que miré y hasta envidia hubiese sentido, pero ahora fue: "que buena! linda esa panza" y ya no me detuve a mirar la mía vacía.
Lo que pasó me hace ver que no concibo la suerte como una determinante en la vida, que al final termina siento un concepto solo de huevadas y poca consistencia. Lo que nos pasó con Mailén ya no fue mala suerte, pasó y punto. Mientras estuvimos juntas fue hermoso, mientras compartimos los tres con Javier fue maravilloso, fue real, no fue magia ni suerte, Mailén estuvo aquí en este mundo y no por no haber nacido a las 40 semanas o haber vivido más deja de ser lo que es, mi hija.
Mañana se realizará una misa, antes de su incineración. Luego de que se dejaron pasar las irregularidades del hospital y la poca información que nos brindaron, al menos tendrá un lugar en donde pueda descansar y eso nos entrega paz también a nosotros. La vida tiene otro color ahora, otro sabor y con estas cosas, ese color toma más agarre, la escala de grises es real y el resto también puede verla, porque esto pasa siempre desde que la vida existe y así como pasan estas vivencias, también duelen y nos contacta con lo humano.
Comentarios
Publicar un comentario