Después del sangrado, al mediodía tenía la ecografía... El doctor fue un amor al mover la fecha y adelantarla para ese día lunes... En el viaje la angustia y paranoia era insoportable. Lloré por lo menos una hora, mi marido me calmaba y me decía que tratara de mantenerme bien que podía generar algo peor. En esa hora fui a revisarme al baño del bus como cuatro veces... Poco a poco eso me calmaba pero me imaginaba que en la madrugada podía ocurrir un desastre.
Llegamos a Stgo., fui al trabajo y luego desde ahí partí a la consulta. El miedo, el terror volvían, no sabía que pasaba y tenía tan poquito en semanas que me imaginaba lo peor... El procedimiento comenzó dejando ver un pequeño saquito con un porotito en el centro que ya tenía latidos (72 por min.) cercano a las 7 semanas según la ecografía. El doctor nos dijo que todo estaba bien, que no había que preocuparse, pero era bueno ser precavidos y comenzaría a tomar progendo hasta al menos las 12 semanas. Respiré tranquila... Respiré profundo y agradecí a Dios.
Creemos que lo ocurrido fue una leve sangrado de implantación, pero por mínimo que sea, después de lo vivido una valora cualquier gota de sangre perdida... Valora cada ecografía y sus resultado, se valora mucho más la vida por mínimas semanas que ésta tenga.
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