En un embarazo "arcoíris"
Primero: LA FÉ Y LA ESPERANZA VAN ADELANTE.
Se tiene siempre la fe por delante, tienes en un tu cabeza: "Ahora sí, ahora sí, ahora va a ser". El miedo es permanente, pero es la fe y la esperanza es la que domina tus creencias, tus deseos de que el embarazo marche sin parar y que de este nazca aquel bebé que tanto has esperado, supera todo y te mantiene a flote. Es más fuerte que cualquier cosa, más que tus terrores y tus peores pesadillas. El ser madre es más potente, te sientes madre desde mucho antes, no sólo porque se truncó la práctica con un aborto, una muerte gestacional o neonatal, sino porque te sientes madre desde antes de ver el positivo.
Segundo: UN EMBARAZO EN EL AQUÍ Y AHORA.
Se vive el día a día... "un día a la vez"... Sobre todo las semanas previas a la crítica. (Entiéndase como semana crítica aquella en la que tu hijo o hija falleció) Una semana es un etapa superada. Pasa además que en este "aquí y ahora" y ver pasar los días, las emociones también se viven a flor de piel. Hay días en que ves como te invaden los síntomas, como vas avanzando pero los temores florecen, incluso sin haber vivido algunas cosas durante aquel día negro de tu vida, aprendes e incorporas nuevos miedos. Se lee y se conocen tantas historias y relatos de otras madres que han pasado por cosas similares que aprendes del miedo que ellas han vivido, incluso en otras semanas, por eso es importante no compararse... No estar tan pendiente de lo externo, porque hay que reconocer que todas las que hemos pasado por un aborto somos personas que evidenciamos sintomatología asociada a un estrés post traumático, como mínimo, y los niveles de ansiedad son altos cuando nos acercamos a la semana crítica. El deseo de superarla y de destruir la fantasía de que se vuelva a repetir la misma historia es potente, es un llamado desde el alma que esta vez se llegará hasta el final para tener a tu bebé con vida, sano(a) y en tus brazos.
Tercero: UN TIPO DE ILUSIÓN CON OTRO SABOR.
La ilusión se recupera?... Yo siento que sí, pero es vivida de otra manera. Tiene otro sabor. Es corta, por lo que tienes que vivirla a concho cuando aparece... se da en bocados, en cortitos por lo que tienes que disfrutarla siempre con la conciencia de que mañana puede ser un día totalmente distinto. No es un estado, no es constante, por lo que mencioné en el segundo párrafo... Cualquier alarma, apaga tal ilusión por eso lo digo... Porque estás en la constante sensación de que podrías volver a flotar de alegría, pero pasa que de una semana a otra el asunto puede cambiar, el nivel de alarma aumenta y solapa la alegría vivida. Como he dicho en otros lugares, es un embarazo pegado a la tierra, con los pies bien puestos y pegados a ella. Es tanto que miras a otras embarazadas rebosantes en esa inocencia e ingenuidad que inicialmente te apesta, porque dentro de ti hay algo que está diciendo que las cosas no son así y que hay que estar atenta siempre. "Confiarse -en este proceso- da asco".
Cuarto: SE VALE SENTIR CULPA Y TAMBIÉN NADA DE ELLA.
Se vale sentir y a la vez no sentir nada de ella. Hay días en que eres tu peor juez. Hay otros en que no te da miedo reparar en otras embarazadas (de embarazos sanos y sin complicaciones) cosas que para una son banales y carecen de valor. Te molesta que se quejen de cosas mínimas: "me vomité todo anoche", "mi novio me agota en estos días", "no encontré la ropita que quería para el bebé", "no quiero trabajar", etc... un sin fin de eventos que una dice: "¿qué le pasa a ésta? acaso no sabe que un embarazo es así" No se siente culpa porque una tiene claro, que al menos en el embarazo que se vive, que hay cosas mucho más valiosas que estar pendiente de "huevadas" que sí tienen solución, porque sabemos lo difícil que es mantener un embarazo, incluso algunas, quedar embarazadas nuevamente. E
Quinto: EL VALOR DE LA VIDA.
Después de un aborto, perdida o muerte el concepto y experiencia que tenemos sobre la vida es totalmente distinto. Yo soy una mujer, feminista, pro aborto libre y legal, creo en que si una mujer decide detener un embarazo es una decisión tan difícil como lo es decidir seguir embarazada, porque considero que traer a un hijo o hija al mundo no es jugar a la ruleta rusa. Y así como hay mujeres que critican a quienes abortan porque no se sienten preparadas para ser madres, yo siento que es una tremenda irresponsabilidad que mujeres se embaracen para usar a sus hijos o hijas, o que ni con el embarazo maduran y exponen a sus bebés desde pequeños a peligros e injusticias. Para mí es peor eso. Y desde ahí pienso que embarazarse tiene que ser en conciencia con nuestra vida, con nuestro cuerpo y con nuestros deseos. El valor de la vida después de una perdida o muerte gestacional, aumenta considerablemente, las cosas mínimas o problemas de carácter práctico, tienen una solución pronta para una. Ya no se cae en dar vueltas en círculos por cosas que años atrás podrían hacernos sentir que nos moríamos. Se reduce considerablemente, detenerse ante tonterías.
Sexto: LLORAR EN LA TORMENTA, LLORAR EN EL ARCOÍRIS.
Por eso se vale llorar, llorar lo que sea necesario... Hay quienes lloran al inicio cuando ven el positivo y no lloran nunca más, hay quienes lloramos de vez en cuando, hay quienes que lloran siempre y son criticadas por quienes las rodean porque ya deberían haber superado la partida de ese "feto", hay quienes no lloran nada, pero cuando nace el bebé arcoíris lloran y más por todo el tiempo no expresado de pena y rabia, mezclando todo ello con el caos del puerperio y la adaptación al nuevo ser. Es complejo, pero cada una tiene sus tiempos, cada una sabe que hace, cada una se esfuerza por hacer esto lo mejor posible, porque ya nos han dicho que quizás que hicimos para perder al bebé anterior... El embarazo arcoíris se consigue muchas veces cuando varias estamos recién cerrando el puerperio que nos dejó el bebé estrella, un puerperio duro, invasivo, lleno de tratamientos, de una lactancia tabú con pechos llenos y brazos vacíos, de esfuerzos e intentos... El puerperio más invisible y solitario que podría vivir una madre.
**********************************************************************
Podría seguir agregando más cosas, pero más adelante les comento más de lo que rescato como aprendizaje de lo que viví luego de Mailén y como lo vivo ahora con Zoe. Un embarazo arcoíris es totalmente distinto a uno "normal". Es un embarazo que viene cargado de aprendizajes, de cuidados tanto físicos como psicológicos, con un arsenal de recursos que se ponen a prueba y que no te dicen que hay algo superado. Porque la muerte de un bebé en el útero o fuera de él, no se supera nunca... Esa es la tormenta. Y cuando llega un bebé en esa tormenta, ocurre que miras el "arcoíris" con tanta fe pero recordando a tu bebé que partió... No se olvidan. A un hijo o hija no se olvida.
Comentarios
Publicar un comentario