En este momento de mi vida estoy de 34 semanas prácticamente (más adelante comentaré como he llegado hasta acá) y me preparo lo mejor que puedo informándome con respecto a la lactancia materna (idealmente exclusiva). En este camino de estudio y aprendizaje he visto que en torno a la lactancia hay muchos temas que no se tocan, que son peor que los mitos que se arrastran de ello. Por eso quise hacer esta entrada para hablar de lo que dice el título... De cómo a muchas luego de una pérdida o muerte gestacional, nos damos cuenta que nuestros pechos se llenan de leche y no está el ser al cual era destinada.
Cuando partió Mailén mi primera hija de 18 semanas de gestación, tras el shock, el dolor solapado por el relato que me repetí una y otra vez, las visitas que me vinieron a ver y a apoyar, la compañía de mis padres, de mi hermano, la tristeza compartida con mi marido, todo todo tan reciente con la herida "al rojo vivo", me encuentro dos días después del legrado con los pechos afiebrados, grandes y duros, los que ignoré hasta la mañana siguiente en donde el dolor era insoportable y la congestión evidente. No sabía que pasaba pero algo me hacía pensar que si me apretaba los pezones iba a salir calostro. Y así fue, bajo una ducha caliente comenzó a salir calostro, no a chorros pero salía y el dolor en el corazón se hizo más grande...
Lo anterior, en lo médico se resolvió yendo a la matrona, quien de buena "onda" (porque mi matrona andaba en terreno) me hizo un espacio en su agenda y me dio la receta para comprar Dostinex (Cabergolina) medicamento que ayuda a secar la leche ya que controla la secreción de prolactina, tomé las dos dosis que viene en un pequeño frasquito. Medicamento que vale mencionar es altamente costoso para dos pastillas. Los pechos se deshincharon a los 3 días aproximadamente, pero la imagen de ver salir calostro a través de ellos y no tener a mi hija que era quien yo soñaba con amamantar y entregar todo ese amor y alimento, era profundamente triste.
Lamentablemente, este tipo de sucesos nadie te los advierte, de hecho en el hospital ni me mencionaron que podía ocurrir, cuando existen posibilidades de que eso pase desde la semana 12 o 14 de gestación. Nadie te advierte que de cuatro mujeres embarazadas una puede perder a su bebé, menos! dicen que puede ocurrir esto porque la sabiduría del cuerpo es más fuerte y sincronizada que cualquier máquina y hace lo que debía ocurrir, alimentar a un ser que aunque haya muerto nació.
Es triste que este acto de la lactancia siga siendo tabú, de hecho no conozco a mujer cercana que haya pasado por algo similar y que me lo haya contado directamente por lo menos por curiosidad, porque hay que reconocer que con suerte las mujeres compartimos tips de lactancia materna dada en hijos vivos, más bien el compartir se genera casi sobre la marcha, cuando están ocurriendo las cosas. Es tanto el tabú de la lactancia actualmente que nuestra sociedad machista y patriarcal hace que muchas mujeres opten por taparse con pañuelos mientras amamantan a sus bebés sólo porque el resto lo ve como un acto grosero u ofensivo... Imaginarán que menos se habla entre mamás de lo que es que te salga leche por los pechos mientras estás despidiendo a tu bebé muerto.
Yo en mi desesperación atiné sólo a ir a una matrona y pedir la solución rápida para el dolor tanto físico como psicológico. Pero actualmente está la solución de sacar esa leche y poder donarla en bancos de leche, cosa que en Chile hace muy poco se está dando. Probablemente se trataría de un acto de amor mucho más bonito y simbólico para muchas madres invisibles, entregando ese amor en leche, a niños que por distintos motivos no han podido recibir la leche de sus mamás recién paridas.
Espero que en este fortalecer la lactancia materna exclusiva también este tipo de circunstancias sean abordadas de forma más natural y ayudar a las madres que siguen pasando por estos eventos que dejan tantos sentimientos encontrados.
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