Hace un par de días tuve un sueño extraño, me encontraba con alguien y me negaba a mi hija mayor, a Mailén... Yo insistía en que mi hija había existido pero que había muerto y esa persona se burlaba en mi cara. Desperté llorando... Pero ese sueño lo pasé por alto, entiendo su mensaje, lo asumo y lo trabajo de forma interna conmigo misma. Pero debo reconocer que he tenido sueños que no son lindos... Si (es lo que piensan) esos mismos, más que sueños también he tenido pesadillas.
Tuve varias pesadillas en el primer trimestre de embarazo, en donde los contenidos eran sobre abortos espontáneos, imágenes fuertes de hechos que no me sucedían a mí pero si a una compañera de trabajo que igual estaba embarazada, pesadillas en donde habían hemorragias intensas y que tales hemorragias o sangre me manchaba. Ni después de perder a Mailén tuve sueños tan feos....
Claramente, tener este tipo de sueños no significan que las cosas se van a reiterar, más bien son nuestros miedos, nuestros terrores que brotan nuevamente ya que luchamos por ignorarlos a diario en el día a día... Preferimos invertir nuestras energías en fortalecer el embarazo arcoíris que estamos viviendo y no contaminarlo de lo tristemente vivido, pero los temores afloran de igual manera, frente a cualquier estímulo y en los sueños es la manera más fácil en que pueden aparecer.
No quiero dejar de mencionar que en los meses de recuperación las pesadillas eran recurrentes. Recuerdo incluso una vez en que íbamos viajando de noche en un bus con mi marido y desperté gritando, tuvo que calmarme porque desperté a varios con mis gritos. Yo lo atribuyo a lo que he mencionado antes: estrés post traumático.
Pero las pesadillas, desde la psicología Gestalt, implican un trabajo interno en donde aspectos de nuestra personalidad afloran. Se dice que encontrarse en ellas con espectros, con elementos que alimentan miedo, con simbolismos potentes asociados a aquello que escondemos o evitamos, implican o son parte de nuestra propia sombra, de aquello que es parte del todo pero que son de la polaridad negada o evadida. Y vaya que implica trabajo ver nuestra debilidad, asumirla, amarla, aceptarla, integrarla... O aquello que no nos permitimos como sufrir, vivir el duelo en su esplendor...
Pero las pesadillas, desde la psicología Gestalt, implican un trabajo interno en donde aspectos de nuestra personalidad afloran. Se dice que encontrarse en ellas con espectros, con elementos que alimentan miedo, con simbolismos potentes asociados a aquello que escondemos o evitamos, implican o son parte de nuestra propia sombra, de aquello que es parte del todo pero que son de la polaridad negada o evadida. Y vaya que implica trabajo ver nuestra debilidad, asumirla, amarla, aceptarla, integrarla... O aquello que no nos permitimos como sufrir, vivir el duelo en su esplendor...
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